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Hermann Bellinghausen: Victoria cultural

Written By Unknown on Rabu, 02 Januari 2013 | 14.11

P

ara dar idea de lo complejo que resulta en nuestros días aproximarse a la creación femenina de poesía (sea con fines de valoración crítica, clasificación, reflexión sociológica, demostración con perspectiva de género o antología que aspire a suficiente), un buen ejemplo lo proporciona Al filo del gozo, original selección erótica editada por Marisa y Socorro Trejo Sirvent, poetas chiapanecas de amplia trayectoria. Un mosaico moderno de gozosa lectura, lleno de sorpresas.

Referido desde el título a la sombra y fronda de Rosario Castellanos, Al filo del gozo (Editorial Hombro al Viento, Tuxtla Gutiérrez, 2007) recoge autoras de 17 países, casi todas del ámbito hispánico. Curiosamente, una italiana, pero ninguna de Estados Unidos, donde la producción poética de latinas, chicanas y migrantes es rabiosamente numerosa. Las antologadoras precisan sus intenciones y límites: una convocatoria por Internet en 2004, tres años de elaboración escogiendo textos más que autoras y un producto final revelador y hermosamente legible.

Para los fines de esta columna, que en semanas recientes ha venido discurriendo sobre la poesía femenina en México, dicho libro añade desafíos. Más de la tercera parte (49) son poetas de nuestro país. Todas contemporáneas, con obra publicada y antologada. Aquí se han mencionado decenas de autoras; prueba de las insuficiencias de tal registro es que sólo cuatro ya fueron nombradas. Es decir, habría que considerar otras 45. Y esto, sólo a partir de una modesta convocatoria independiente desde el sureste, urdida con delicadeza y gusto por las hermanas Trejo Sirvent, pero sometida a las reglas del azar, si no el caos.

Caos, por cierto, es una palabra que se repite en el título de compilaciones y libros colectivos que este comentarista ha localizado últimamente. Por algo será.

No faltan intentos de reunir, mostrar y ponderar a las poetas actuales. A la revista Artes de México debemos Ellas, Voces (1996) y a Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, Mujeres poetas en el país de las nubes (2000), que además apunta a las tendencias del nuevo siglo de manera visionaria al entretejer escritura indígena y castilla.

Todo un capítulo aparte, de calidad inocultable, son las emancipadas autoras indígenas y su carga erótica o social y enorme riqueza: Juana Karen Peñate (chol), Briceida Cuevas Cob (maya), Natalia Toledo e Irma Pineda (zapotecas), Enriqueta Lunez (tzotzil) y Mikeas Sánchez (zoque) son sólo algunas, y excelentes, que ameritarían una reflexión particular. La revelación/revolución que ellas representan crece exponencialmente al contrastarse con su contexto cultural específico.

Si para las damas porfirianas hacer versos era una tímida insubordinación excéntrica, para muchachas indias descendientes de sociedades rurales (y urbanas) que limitan grandemente el rol social y creativo de las mujeres, el ejercicio de la poesía significa una revolución (dentro de otra, más general, que está ocurriendo en los pueblos originarios). Y más aún al expresar con libertad, dramatismo y delicia la dimensión sensual del cuerpo y el deseo.

El panorama es grande. Y se pone hondo. No obstante el carácter nominal al que obliga este espacio, deben agregarse las valiosas Gloria Gervitz, Elba Macías, Angelina Muñiz Hüberman, Gabriela Balderas y Raquel Huerta-Nava. También dos autoras polémicas en su tiempo: Griselda Álvarez, recordada como primera gobernadora, priísta, en el país, y Margarita Michelena, a quien muchos no le perdonaron dirigir una revista para señoras y hacer publicidad. Y más acá, las jóvenes poetas del megáfono.

Aunque fuera del registro de estas notas, cabe considerar Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes) en tres tomos compilados por Aurora Marya Saavedra, Maricruz Patiño y Leticia Luna (colección Once Mil Vírgenes, de Cuadrilla de la Langosta, México, 2004), que marca un hito en la valoración histórica (y no sólo académica) de nuestras letras. Luna, ella misma poeta estupenda, la describe así:

Constituye ante todo una revisión histórica, desde las canciones anónimas medievales, atribuidas hoy en día a mujeres, las monjas profesas, las poetas de la época colonial, así como las autoras de los siglos XIX y XX. Una selección que abarca a las grandes voces femeninas, a las poetas que hoy en día han forjado una trayectoria dentro del mundo de las letras y a las voces emergentes que en este momento se encuentran desarrollando una obra que, consideramos, merece un lugar dentro de la poesía hispanoamericana actual.

La colección confirma que no sólo el presente ha cambiado al abrirse a la renovación de los mundos poéticos, sino que debemos considerar otra vez el pasado, fértil y enriquecido.

Es posible que como otros aspectos negativos de la existencia humana el paternalismo esté al fin en retirada. En poesía al menos la victoria de las mexicanas aparece como definitiva. Y lo que falta.


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Editorial: Pueblos indígenas: circunstancia no resuelta

S

egún se desprende de un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, el presupuesto federal destinado al desarrollo de los pueblos indígenas para 2013 acusa un descenso de 8.8 por ciento respecto del año actual, al pasar de 68 mil 100 a 64 mil 900 millones de pesos. Significativamente, la mayor porción de esos recursos, cerca de 70 por ciento, será destinada a programas asistencialistas como Oportunidades y Seguro Popular; en tanto casi 40 por ciento será controlado por la Secretaría de Desarrollo Social, que en años recientes se ha caracterizado por aplicar políticas de control clientelar sobre los sectores más desfavorecidos.

La orientación de estas asignaciones presupuestarias es indicativa de la visión paternalista y demagógica del Estado en lo que respecta a su relación con los pueblos originarios: éstos, lejos de ser vistos como sujetos de derechos colectivos, quedan reducidos, a la luz de cifras como las referidas, a la condición de beneficiarios de dádivas y apoyos gubernamentales.

Para colmo, esa visión distorsionada y equívoca no ha contribuido ni poco ni mucho a la superación de las circunstancias históricas de opresión, marginación, persecución y discriminación que padecen los pueblos originarios del país. Como informó hace unos meses la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ocho de cada 10 indígenas viven en situación de pobreza, en tanto más de la mitad se ubican por debajo del umbral de la pobreza alimentaria –es decir, carecen de los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas de alimentación–, de acuerdo con cifras difundidas por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social. A contrapelo del abandono sistemático a que son sometidas las comunidades indígenas –como queda reflejado en los recortes al presupuesto que se destina a su desarrollo–, éstas padecen, a lo largo de todo el país, el saqueo sistemático de tierras y recursos naturales por parte de empresas nacionales y trasnacionales.

La desastrosa situación material que enfrentan los pueblos indios se agrava con la circunstancia de discriminación y abuso que padecen sus integrantes cada vez que deben relacionarse con las instituciones del Estado. Un caso emblemático es el del profesor tzotzil Alberto Patishtán, preso desde hace más de 12 años a consecuencia de una acusación absurda –el asesinato de siete policías en la comunidad El Bosque–; víctima de un proceso irregular, discriminatorio e injusto, y objeto de una inhumana desatención sanitaria por las autoridades carcelarias.

En las casi dos décadas transcurridas desde el alzamiento del EZLN en Chiapas, el México institucional ha decidido mirar hacia otro lado ante los reclamos de atender a fondo las circunstancias intolerables que padecen los pueblos indios. Ejemplo de ello es la defección de las fuerzas partidistas representadas en el Congreso de la Unión hace una década, cuando decidieron aprobar un remedo legislativo que dejó irresueltas algunas de las circunstancias legales que han hecho posible la marginación, la explotación y la discriminación de los pueblos indios por parte de la institucionalidad y de diversos sectores privados, y que desvirtuaron, de esa forma, el conjunto de reformas elaborado por la Comisión de Concordia y Pacificación durante el zedillismo, documento que recogió el sentido de los acuerdos de San Andrés Larráinzar, alcanzados por los rebeldes zapatistas y el gobierno federal.

Si la actual administración federal quiere demostrar a la sociedad un viraje en los rasgos autoritarios, patrimonialistas y discriminatorios de sus antecesoras, tanto priístas como panistas, un primer paso obligado sería la recuperación de dicho documento en sus términos originales, y el reconocimiento pleno e institucional de los rasgos indígenas y comunitarios de la nación. En ausencia de un reconocimiento semejante, las políticas oficiales de asistencia hacia los indígenas seguirán pareciendo, a ojos de la opinión pública, meros actos de simulación.


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León Bendesky: Salarios

E

l salario sigue siendo, por la función del trabajo, uno de los costos más relevantes en el proceso de producción. El cambio tecnológico presiona constantemente este costo a la baja para acrecentar el rendimiento de la inversión. Esta disputa es bien conocida.

A principios del siglo XIX el economista inglés David Ricardo corrigió la primera edición de sus Principios de economía política para admitir que la introducción de la maquinaria perjudicaba los salarios en el proceso de la distribución del producto. De ahí a Marx había un paso.

En la misma época en que Ricardo hacía su revisión, los luditas arremetían contra las máquinas que los desplazaban del trabajo y permitían organizar las tareas de forma mecánica. Este fue el gran salto hacia adelante de la Revolución Industrial y uno de sus efectos más tarde fue el sindicalismo. En el enfrentamiento tomaron ventaja, finalmente, Ford, Taylor el toyotismo y la producción en masa.

En la era global la disputa salarial no aminora y se combina con las capacidades adquiridas y la disciplina de la fuerza de trabajo para lograr los niveles aceptables de la productividad total, que es la base de la permanencia en el mercado.

La distribución es la clave del modo de funcionamiento del sistema social de mercado. Los desplazamientos espaciales del trabajo son tan relevantes como los del capital y hasta en términos temporales se hacen cada vez más rápidos.

Todo esto es parte del fenómeno de la creciente desigualdad que se ha generado incluso en un periodo de expansión productiva, aunque con severas distorsiones financieras, como es ahora el caso, ya agravado por la recesión.

En China, las grandes fábricas que reúnen decenas de miles de trabajadores se han ubicado preferentemente en las zonas costeras para aprovechar las ventajas de aglomeración, localización y transporte. Pero esas zonas se encarecen, las condiciones de trabajo no se pueden mantener permanentemente bajas, ni en China. Los desplazamientos de las personas elevan los costos y provocan fricciones.

Ahora las fábricas se mueven tierra adentro. Pagan salarios más bajos y, al mismo tiempo, atraen inversiones para desarrollar nuevas ciudades, aumenta la actividad inmobiliaria y de servicios junto con la especulación que ello provoca. Los trabajadores se reubican para acercarse a sus lugares de origen a cambio de una paga menor.

En países como México la relocalización laboral basada en el costo del salario no ha sido suficiente para incrementar el empleo formal y los salarios. En industrias como la automotriz, eléctrica, electrónica y hasta aeronáutica se han encontrado ventajas para conformar un robusto sector exportador. Los trabajadores en estos sectores de la manufactura ganan mejor que otros en el país, pero bastante menos que sus contrapartes en Estados Unidos o Canadá. Ganan más que los trabajadores chinos y actividades como la producción textil se han reducido significativamente en el mapa industrial. Los tomates, en cambio, hallan nuevos espacios en el mercado estadunidense.

La frase de Clinton, muy citada, acuñada en su campaña electoral de 1992, que decía: Es la economía, estúpido, se sigue usando en épocas de fragilidad, sobre todo en el terreno del empleo. Y ese es hoy el problema más acucioso en el ámbito global. Casi podría convertirse en: Son los salarios, estúpido.

La insuficiente generación de ingresos derivados del trabajo contiene la expectativa de la rentabilidad del capital y las decisiones de inversión y el producto se contrae. Los salarios son un precio relativo, crucial en el mercado mundial y son los que inciden en los movimientos de la demanda de la fuerza de trabajo en distintos países. Eso lo saben ahora bien quienes gobiernan en Europa, igual que los empresarios y, claro, los trabajadores en activo y los desempleados. Lo saben hasta los republicanos, en eterna disputa con Obama por el tamaño del gobierno, aún a las puertas de una fuerte recesión.

En la zona euro los países como Grecia, España o Irlanda no pueden devaluar la moneda, instrumento típico para elevar la productividad y aumentar la ocupación. La alternativa más directa es la rebaja de los salarios mediante la sobreoferta de trabajo que crea el desempleo. Este es un mecanismo básico de ajuste en el mercado; si bien no es tan rápido como la devaluación, tiene un efecto similar, aunque más ineficiente por sus costos sociales y fiscales.

Uno de los problemas que se han hecho inherentes al costo laboral y que aflora cuando hay crisis, cuando no se genera suficiente empleo formal o por cambios en la dinámica demográfica, es el de las pensiones y los servicios de salud. Los trabajadores cuestan cuando trabajan y cuando se jubilan.

Eso encarece los costos para las empresas y la sociedad y tiende a distorsionar el mercado laboral a expensas de los más jóvenes. Los países con menores rigideces institucionales y menores condiciones de beneficios laborales tienen una ventaja. Hay que ver cómo se vende ahora África como destino para establecer plantas de ensamblado y otras manufacturas. Uno de los ganchos es, abiertamente, el de la docilidad laboral y las garantías estatales.

El avance tecnológico y el continuo proceso de innovación productiva seguirá marcando las pautas de la demanda de trabajo y la fijación de los ingresos salariales. Esa es la base del proceso de crecimiento. La cuestión será cómo absorber la fuerza laboral y evitar de alguna manera los conflictos derivados de una aguda desigualdad o de plano de una creciente marginalidad y pobreza.


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Carlos Martínez Rentería: Salón Palacio

S

egún el acta de defunción, el prolífico dibujante José Guadalupe Posada murió el 20 de enero de 1913 en condiciones de pobreza extrema y a causa de avanzado alcoholismo.

El autor de numerosos dibujos y grabados, libros para niños, loterías, cuadernillos religiosos, subversivos cartones periodísticos y, desde luego, famosas calaveras, nació en la ciudad de Aguascalientes y desde que llegó a la ciudad de México vivió y murió en el barrio bravo de Tepito.

El cronista tepiteño y hojalatero social Alfonso Hernández conserva una calavera de Posada, escrita poco antes de su muerte en la que hace referencia a Tepito: En el barrio de la Bolsa no hay que echarla de Tenorio,/ porque allí se juega al cura y se va al purgatorio./Los valientes de Tepito tienen que ponerse changos/ de que aquí está don Juan Tenorio que los hará bailar tangos./Porque allí hasta las mujeres, sin miedo a ser calaveras,/ son tan bravas que parecen unas positivas fieras...

Por lo pronto, para el próximo aniversario de la muerte del gran artista empezarán las clases en la nueva preparatoria José Guadalupe Posada, el proyecto más ambicioso de la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal en la pasada administración, cuando la dependencia estaba encabezada por el ya legendario luchador social Salvador Martínez de la Rocca.

El recinto se localiza en la que fue una de las vecindades más temidas de Tepito; ahora contará con todo el apoyo de la joven secretaria de Educación, la doctora Mara Robles.

Ratificación de Inti Muñoz

Pareciera un lugar común referirse al Centro Histórico capitalino como una de las zonas mejor conservadas y cada día más visitadas del país. Desde luego que aún falta mucho por hacer, pero habría que ser muy mezquino para no aceptar los muchos logros de los años recientes en calles, edificios, plazas y otros espacios del llamado primer cuadro de la ciudad. Desde el paseo peatonal, en que se volvió la avenida Madero, hasta la restaurada la Plaza de la Aguilita, se ha recuperado la dignidad arquitectónica de la llamada Ciudad de los Palacios. Esta ambiciosa empresa de rescate ha contado con numerosos apoyos interinstitucionales y también de la iniciativa privada, pero siempre aplicados desde el Fideicomiso del Centro Histórico, que dirige atinadamente Inti Muñoz, con la venia de la coordinadora Ejecutiva de la Autoridad del Centro Histórico, la respetada funcionaria Alejandra Moreno Toscano. Debemos celebrar que ambos puestos han sido ratificados por la nueva administración, encabezada por Miguel Ángel Mancera.

Nombramientos pendientes y necesarios

Rafael Tovar y de Teresa ha dicho que no tiene prisa en nombrar a los titulares de diversas direcciones claves del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Se sabe que ya están en funciones los directores de varias áreas de comunicación social y será hasta enero cuando con toda tranquilidad se hagan otros nombramientos. Por lo pronto, mencionaremos dos casos de funcionarios que por justicia y experiencia merecen ser tomados en cuenta. Por un lado, nos referimos al experimentado promotor cultural Leobardo Sarabia, quien posee una envidiable trayectoria no sólo como editor y escritor, sino también al frente de instituciones culturales como el Instituto Municipal de Arte y Cultura e impulsor de la Feria del Libro de Tijuana y festivales independientes, como Interzona, además de que fue sido cónsul en San Francisco.

A Leobardo Sarabia de manera absurda se le ha impedido ser director del Centro Cultural Tijuana, una de las instancias culturales más importantes del interior del país, que dependen del CNCA.

El segundo caso es el de Pedro López, quien de manera discreta, pero muy efectiva, ha sido gerente general dos sexenios de la red de librerías Educal (la más importante del país), que han prosperado a pesar del menosprecio de la pasada administración. Bien merece la oportunidad de dirigir la distribuidora.

Noticias de la Roma

En medio de la proliferación de nuevos bares, cafés y restaurantes de nuestra querida colonia Roma, destaca el nuevo bar Capote, localizado en Álvaro Obregón, a media cuadra de Monterrey.

Los nuevos propietarios de este espacio (antes El Mellizo) han tenido la delicadeza de dar a este restaurante bar un estilo sobrio y amable. Sin embargo, lo más atractivo es que la mayoría de los socios están vinculados con el mundo de la literatura y las artes, por lo que no resultará extraño encontrarse allí con reconocidos personajes de esta alucinante e inscansable fauna noctámbula. Suerte al Capote (la referencia puede ser taurina o literaria)...

Una muy buena noticia es la reapertura de la pozolería de Teoixtla (Zacatecas casi esquina con Mérida). Se dice que este bien acreditado y tranquilo lugar fue cerrado más de un mes por una prepotente funcionaria de la delegación Cuauhtémoc... Se han abierto también varias nuevas mezcalerías.... Comprometidos vecinos están emprendiendo una muy digna pelea contra la imposición de poner taxímetros en la Roma. Creo que a nuestro nuevo jefe capitalino no le conviene avalar esa política. Feliz Año Nuevo.

de_generacion3@hotmail.com


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Bernardo Bátiz V.: Morena y el Año Nuevo

Bernardo Bátiz V.

E

n épocas no tan lejanas, cuando éramos felices aunque no fuéramos competitivos, existía la sana costumbre de desearnos unos a otros feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Hoy esa manifestación de buenos deseos se nubla ante el embate de la descomposición social, de la preocupación por el alto costo de la vida y la angustia por la inseguridad.

Arriba, entre los potentados, el objetivo no es la felicidad, sino el éxito y la ganancia, y abajo, entre el pueblo y la gente sencilla, apenas la sobrevivencia como meta exigida por la rudeza de la realidad. Y en esas difíciles circunstancias no parece oportuno desearse felicidades.

Vivimos en una economía deshumanizada y torpe, basada en el egoísmo y el espíritu de competencia, en el que algunos ganan y la mayoría pierde, y bajo un sistema político ensombrecido por violencia, autoritarismo y mentira; así, parece que desearse felicidades para el cercano porvenir es un contrasentido.

Pero no: desde abajo, como suceden los grandes cambios sociales, aparecen muchos signos de aliento a diversos niveles sociales, que hacen renacer esa virtud cardinal que tenemos marcada con fuego, que es la esperanza. Me refiero a muchas manifestaciones renovadoras, pero en especial al movimiento #YoSoy132; también a la sorpresiva y sorprendente marcha de las bases zapatistas en Chiapas, al surgimiento de una forma moderna de opinar y comunicar no sujeta al control estatal, a través de las redes sociales, y principalmente a la voluntariosa decisión de organizar un partido nuevo en 2013, con el comprometedor nombre de Movimiento Regeneración Nacional. Se trata de un movimiento que pretende ser, además, un partido político con posibilidades, a partir de 2014, de participar sin necesidad de registros ajenos en las elecciones, y esa es sin duda la buena nueva en estos tiempos canallescos.

No es una ilusión propia de estas fechas de euforia decembrina; es retomar lo mucho que sobrevivió a los esfuerzos anteriores para continuar la lucha por el cambio. Costará trabajo y sacrificio, pero es posible; será un partido que se propone ser diferente de los ya existentes y que pretende, además de llenar las formalidades complicadas exigidas por la amañada legislación electoral, conservarse como movimiento.

Sin medias tintas, Morena busca un cambio pacífico, pero radical; para ello es exigente con sus organizadores y simpatizantes, les da el honroso nombre de protagonistas del cambio, pero les exige trabajo. Es necesario que el año próximo tengan lugar 32 asambleas estatales que serán observadas con lupa por los funcionarios del Instituto Federal Electoral, que están para servir al sistema y no para facilitar la participación y la democracia.

Se exige esfuerzo, pero no hay trabajo sin fruto; el pueblo de México requiere un instrumento que rescate la esperanza. Ciertamente, los hechos repetidos en cada proceso electoral no son para animar a nadie, pero se necesita más que un fraude, más que la amenaza o la violencia para doblegar a un pueblo decidido que quiere gobernarse a sí mismo y superar los viejos vicios del sistema, que son la corrupción, la simulación y el autoritarismo.

Morena será una organización de ciudadanos que creen en los principios constitucionales y pretenden participar en política por ellos mismos; para ello el partido que está en vías de constituirse requiere de unos estatutos que en sus grandes lineamientos ya fueron aprobados, de una estructura orgánica que fue electa libremente y ya está trabajando, pero principalmente de principios.

El vicio de los viejos partidos, su error y su traición, consistió en abandonar principios y preferir moverse en el escenario político por puro pragmatismo. Para el común de los políticos, los cargos, puestos y porciones de poder son para figurar y disfrutar de ventajas y dinero. Morena no se propone, a partir de convicciones de justicia, de patriotismo, de equidad y de libertad, alcanzar el poder para emplearlo en la regeneración de la nación que está destruida por la perdida de valores y por los pésimos gobiernos que hemos tenido; se trata de regenerar, de rehacer lo destruido.

No sólo la estructura jurídica que debe corregirse; no sólo tampoco revertir las prácticas injustas en materia económica, que permiten la explotación de la gente y de la naturaleza, sino ir más allá y regenerar a fondo el sistema en su totalidad. Necesitamos leyes sencillas, fáciles de entender y justas; rehacer la economía a partir de una distribución equitativa de la riqueza, desterrar corrupción y codicia, pero principalmente buscamos restituir la vida de la nación a partir de valores superiores, defensa de la soberanía en las relaciones internacionales, responsabilidad, respeto, libertad y solidaridad en lo interno. A eso va Morena: a que México vuelva a ser un pueblo en el que todos podamos con alegría desearnos para el futuro cercano felicidad y prosperidad compartidas.

jusbbv@hotmail.com


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Hermann Bellinghausen: Victoria cultural

Written By Unknown on Selasa, 01 Januari 2013 | 14.11

P

ara dar idea de lo complejo que resulta en nuestros días aproximarse a la creación femenina de poesía (sea con fines de valoración crítica, clasificación, reflexión sociológica, demostración con perspectiva de género o antología que aspire a suficiente), un buen ejemplo lo proporciona Al filo del gozo, original selección erótica editada por Marisa y Socorro Trejo Sirvent, poetas chiapanecas de amplia trayectoria. Un mosaico moderno de gozosa lectura, lleno de sorpresas.

Referido desde el título a la sombra y fronda de Rosario Castellanos, Al filo del gozo (Editorial Hombro al Viento, Tuxtla Gutiérrez, 2007) recoge autoras de 17 países, casi todas del ámbito hispánico. Curiosamente, una italiana, pero ninguna de Estados Unidos, donde la producción poética de latinas, chicanas y migrantes es rabiosamente numerosa. Las antologadoras precisan sus intenciones y límites: una convocatoria por Internet en 2004, tres años de elaboración escogiendo textos más que autoras y un producto final revelador y hermosamente legible.

Para los fines de esta columna, que en semanas recientes ha venido discurriendo sobre la poesía femenina en México, dicho libro añade desafíos. Más de la tercera parte (49) son poetas de nuestro país. Todas contemporáneas, con obra publicada y antologada. Aquí se han mencionado decenas de autoras; prueba de las insuficiencias de tal registro es que sólo cuatro ya fueron nombradas. Es decir, habría que considerar otras 45. Y esto, sólo a partir de una modesta convocatoria independiente desde el sureste, urdida con delicadeza y gusto por las hermanas Trejo Sirvent, pero sometida a las reglas del azar, si no el caos.

Caos, por cierto, es una palabra que se repite en el título de compilaciones y libros colectivos que este comentarista ha localizado últimamente. Por algo será.

No faltan intentos de reunir, mostrar y ponderar a las poetas actuales. A la revista Artes de México debemos Ellas, Voces (1996) y a Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, Mujeres poetas en el país de las nubes (2000), que además apunta a las tendencias del nuevo siglo de manera visionaria al entretejer escritura indígena y castilla.

Todo un capítulo aparte, de calidad inocultable, son las emancipadas autoras indígenas y su carga erótica o social y enorme riqueza: Juana Karen Peñate (chol), Briceida Cuevas Cob (maya), Natalia Toledo e Irma Pineda (zapotecas), Enriqueta Lunez (tzotzil) y Mikeas Sánchez (zoque) son sólo algunas, y excelentes, que ameritarían una reflexión particular. La revelación/revolución que ellas representan crece exponencialmente al contrastarse con su contexto cultural específico.

Si para las damas porfirianas hacer versos era una tímida insubordinación excéntrica, para muchachas indias descendientes de sociedades rurales (y urbanas) que limitan grandemente el rol social y creativo de las mujeres, el ejercicio de la poesía significa una revolución (dentro de otra, más general, que está ocurriendo en los pueblos originarios). Y más aún al expresar con libertad, dramatismo y delicia la dimensión sensual del cuerpo y el deseo.

El panorama es grande. Y se pone hondo. No obstante el carácter nominal al que obliga este espacio, deben agregarse las valiosas Gloria Gervitz, Elba Macías, Angelina Muñiz Hüberman, Gabriela Balderas y Raquel Huerta-Nava. También dos autoras polémicas en su tiempo: Griselda Álvarez, recordada como primera gobernadora, priísta, en el país, y Margarita Michelena, a quien muchos no le perdonaron dirigir una revista para señoras y hacer publicidad. Y más acá, las jóvenes poetas del megáfono.

Aunque fuera del registro de estas notas, cabe considerar Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes) en tres tomos compilados por Aurora Marya Saavedra, Maricruz Patiño y Leticia Luna (colección Once Mil Vírgenes, de Cuadrilla de la Langosta, México, 2004), que marca un hito en la valoración histórica (y no sólo académica) de nuestras letras. Luna, ella misma poeta estupenda, la describe así:

Constituye ante todo una revisión histórica, desde las canciones anónimas medievales, atribuidas hoy en día a mujeres, las monjas profesas, las poetas de la época colonial, así como las autoras de los siglos XIX y XX. Una selección que abarca a las grandes voces femeninas, a las poetas que hoy en día han forjado una trayectoria dentro del mundo de las letras y a las voces emergentes que en este momento se encuentran desarrollando una obra que, consideramos, merece un lugar dentro de la poesía hispanoamericana actual.

La colección confirma que no sólo el presente ha cambiado al abrirse a la renovación de los mundos poéticos, sino que debemos considerar otra vez el pasado, fértil y enriquecido.

Es posible que como otros aspectos negativos de la existencia humana el paternalismo esté al fin en retirada. En poesía al menos la victoria de las mexicanas aparece como definitiva. Y lo que falta.


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Editorial: Pueblos indígenas: circunstancia no resuelta

S

egún se desprende de un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, el presupuesto federal destinado al desarrollo de los pueblos indígenas para 2013 acusa un descenso de 8.8 por ciento respecto del año actual, al pasar de 68 mil 100 a 64 mil 900 millones de pesos. Significativamente, la mayor porción de esos recursos, cerca de 70 por ciento, será destinada a programas asistencialistas como Oportunidades y Seguro Popular; en tanto casi 40 por ciento será controlado por la Secretaría de Desarrollo Social, que en años recientes se ha caracterizado por aplicar políticas de control clientelar sobre los sectores más desfavorecidos.

La orientación de estas asignaciones presupuestarias es indicativa de la visión paternalista y demagógica del Estado en lo que respecta a su relación con los pueblos originarios: éstos, lejos de ser vistos como sujetos de derechos colectivos, quedan reducidos, a la luz de cifras como las referidas, a la condición de beneficiarios de dádivas y apoyos gubernamentales.

Para colmo, esa visión distorsionada y equívoca no ha contribuido ni poco ni mucho a la superación de las circunstancias históricas de opresión, marginación, persecución y discriminación que padecen los pueblos originarios del país. Como informó hace unos meses la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ocho de cada 10 indígenas viven en situación de pobreza, en tanto más de la mitad se ubican por debajo del umbral de la pobreza alimentaria –es decir, carecen de los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas de alimentación–, de acuerdo con cifras difundidas por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social. A contrapelo del abandono sistemático a que son sometidas las comunidades indígenas –como queda reflejado en los recortes al presupuesto que se destina a su desarrollo–, éstas padecen, a lo largo de todo el país, el saqueo sistemático de tierras y recursos naturales por parte de empresas nacionales y trasnacionales.

La desastrosa situación material que enfrentan los pueblos indios se agrava con la circunstancia de discriminación y abuso que padecen sus integrantes cada vez que deben relacionarse con las instituciones del Estado. Un caso emblemático es el del profesor tzotzil Alberto Patishtán, preso desde hace más de 12 años a consecuencia de una acusación absurda –el asesinato de siete policías en la comunidad El Bosque–; víctima de un proceso irregular, discriminatorio e injusto, y objeto de una inhumana desatención sanitaria por las autoridades carcelarias.

En las casi dos décadas transcurridas desde el alzamiento del EZLN en Chiapas, el México institucional ha decidido mirar hacia otro lado ante los reclamos de atender a fondo las circunstancias intolerables que padecen los pueblos indios. Ejemplo de ello es la defección de las fuerzas partidistas representadas en el Congreso de la Unión hace una década, cuando decidieron aprobar un remedo legislativo que dejó irresueltas algunas de las circunstancias legales que han hecho posible la marginación, la explotación y la discriminación de los pueblos indios por parte de la institucionalidad y de diversos sectores privados, y que desvirtuaron, de esa forma, el conjunto de reformas elaborado por la Comisión de Concordia y Pacificación durante el zedillismo, documento que recogió el sentido de los acuerdos de San Andrés Larráinzar, alcanzados por los rebeldes zapatistas y el gobierno federal.

Si la actual administración federal quiere demostrar a la sociedad un viraje en los rasgos autoritarios, patrimonialistas y discriminatorios de sus antecesoras, tanto priístas como panistas, un primer paso obligado sería la recuperación de dicho documento en sus términos originales, y el reconocimiento pleno e institucional de los rasgos indígenas y comunitarios de la nación. En ausencia de un reconocimiento semejante, las políticas oficiales de asistencia hacia los indígenas seguirán pareciendo, a ojos de la opinión pública, meros actos de simulación.


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León Bendesky: Salarios

E

l salario sigue siendo, por la función del trabajo, uno de los costos más relevantes en el proceso de producción. El cambio tecnológico presiona constantemente este costo a la baja para acrecentar el rendimiento de la inversión. Esta disputa es bien conocida.

A principios del siglo XIX el economista inglés David Ricardo corrigió la primera edición de sus Principios de economía política para admitir que la introducción de la maquinaria perjudicaba los salarios en el proceso de la distribución del producto. De ahí a Marx había un paso.

En la misma época en que Ricardo hacía su revisión, los luditas arremetían contra las máquinas que los desplazaban del trabajo y permitían organizar las tareas de forma mecánica. Este fue el gran salto hacia adelante de la Revolución Industrial y uno de sus efectos más tarde fue el sindicalismo. En el enfrentamiento tomaron ventaja, finalmente, Ford, Taylor el toyotismo y la producción en masa.

En la era global la disputa salarial no aminora y se combina con las capacidades adquiridas y la disciplina de la fuerza de trabajo para lograr los niveles aceptables de la productividad total, que es la base de la permanencia en el mercado.

La distribución es la clave del modo de funcionamiento del sistema social de mercado. Los desplazamientos espaciales del trabajo son tan relevantes como los del capital y hasta en términos temporales se hacen cada vez más rápidos.

Todo esto es parte del fenómeno de la creciente desigualdad que se ha generado incluso en un periodo de expansión productiva, aunque con severas distorsiones financieras, como es ahora el caso, ya agravado por la recesión.

En China, las grandes fábricas que reúnen decenas de miles de trabajadores se han ubicado preferentemente en las zonas costeras para aprovechar las ventajas de aglomeración, localización y transporte. Pero esas zonas se encarecen, las condiciones de trabajo no se pueden mantener permanentemente bajas, ni en China. Los desplazamientos de las personas elevan los costos y provocan fricciones.

Ahora las fábricas se mueven tierra adentro. Pagan salarios más bajos y, al mismo tiempo, atraen inversiones para desarrollar nuevas ciudades, aumenta la actividad inmobiliaria y de servicios junto con la especulación que ello provoca. Los trabajadores se reubican para acercarse a sus lugares de origen a cambio de una paga menor.

En países como México la relocalización laboral basada en el costo del salario no ha sido suficiente para incrementar el empleo formal y los salarios. En industrias como la automotriz, eléctrica, electrónica y hasta aeronáutica se han encontrado ventajas para conformar un robusto sector exportador. Los trabajadores en estos sectores de la manufactura ganan mejor que otros en el país, pero bastante menos que sus contrapartes en Estados Unidos o Canadá. Ganan más que los trabajadores chinos y actividades como la producción textil se han reducido significativamente en el mapa industrial. Los tomates, en cambio, hallan nuevos espacios en el mercado estadunidense.

La frase de Clinton, muy citada, acuñada en su campaña electoral de 1992, que decía: Es la economía, estúpido, se sigue usando en épocas de fragilidad, sobre todo en el terreno del empleo. Y ese es hoy el problema más acucioso en el ámbito global. Casi podría convertirse en: Son los salarios, estúpido.

La insuficiente generación de ingresos derivados del trabajo contiene la expectativa de la rentabilidad del capital y las decisiones de inversión y el producto se contrae. Los salarios son un precio relativo, crucial en el mercado mundial y son los que inciden en los movimientos de la demanda de la fuerza de trabajo en distintos países. Eso lo saben ahora bien quienes gobiernan en Europa, igual que los empresarios y, claro, los trabajadores en activo y los desempleados. Lo saben hasta los republicanos, en eterna disputa con Obama por el tamaño del gobierno, aún a las puertas de una fuerte recesión.

En la zona euro los países como Grecia, España o Irlanda no pueden devaluar la moneda, instrumento típico para elevar la productividad y aumentar la ocupación. La alternativa más directa es la rebaja de los salarios mediante la sobreoferta de trabajo que crea el desempleo. Este es un mecanismo básico de ajuste en el mercado; si bien no es tan rápido como la devaluación, tiene un efecto similar, aunque más ineficiente por sus costos sociales y fiscales.

Uno de los problemas que se han hecho inherentes al costo laboral y que aflora cuando hay crisis, cuando no se genera suficiente empleo formal o por cambios en la dinámica demográfica, es el de las pensiones y los servicios de salud. Los trabajadores cuestan cuando trabajan y cuando se jubilan.

Eso encarece los costos para las empresas y la sociedad y tiende a distorsionar el mercado laboral a expensas de los más jóvenes. Los países con menores rigideces institucionales y menores condiciones de beneficios laborales tienen una ventaja. Hay que ver cómo se vende ahora África como destino para establecer plantas de ensamblado y otras manufacturas. Uno de los ganchos es, abiertamente, el de la docilidad laboral y las garantías estatales.

El avance tecnológico y el continuo proceso de innovación productiva seguirá marcando las pautas de la demanda de trabajo y la fijación de los ingresos salariales. Esa es la base del proceso de crecimiento. La cuestión será cómo absorber la fuerza laboral y evitar de alguna manera los conflictos derivados de una aguda desigualdad o de plano de una creciente marginalidad y pobreza.


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Carlos Martínez Rentería: Salón Palacio

S

egún el acta de defunción, el prolífico dibujante José Guadalupe Posada murió el 20 de enero de 1913 en condiciones de pobreza extrema y a causa de avanzado alcoholismo.

El autor de numerosos dibujos y grabados, libros para niños, loterías, cuadernillos religiosos, subversivos cartones periodísticos y, desde luego, famosas calaveras, nació en la ciudad de Aguascalientes y desde que llegó a la ciudad de México vivió y murió en el barrio bravo de Tepito.

El cronista tepiteño y hojalatero social Alfonso Hernández conserva una calavera de Posada, escrita poco antes de su muerte en la que hace referencia a Tepito: En el barrio de la Bolsa no hay que echarla de Tenorio,/ porque allí se juega al cura y se va al purgatorio./Los valientes de Tepito tienen que ponerse changos/ de que aquí está don Juan Tenorio que los hará bailar tangos./Porque allí hasta las mujeres, sin miedo a ser calaveras,/ son tan bravas que parecen unas positivas fieras...

Por lo pronto, para el próximo aniversario de la muerte del gran artista empezarán las clases en la nueva preparatoria José Guadalupe Posada, el proyecto más ambicioso de la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal en la pasada administración, cuando la dependencia estaba encabezada por el ya legendario luchador social Salvador Martínez de la Rocca.

El recinto se localiza en la que fue una de las vecindades más temidas de Tepito; ahora contará con todo el apoyo de la joven secretaria de Educación, la doctora Mara Robles.

Ratificación de Inti Muñoz

Pareciera un lugar común referirse al Centro Histórico capitalino como una de las zonas mejor conservadas y cada día más visitadas del país. Desde luego que aún falta mucho por hacer, pero habría que ser muy mezquino para no aceptar los muchos logros de los años recientes en calles, edificios, plazas y otros espacios del llamado primer cuadro de la ciudad. Desde el paseo peatonal, en que se volvió la avenida Madero, hasta la restaurada la Plaza de la Aguilita, se ha recuperado la dignidad arquitectónica de la llamada Ciudad de los Palacios. Esta ambiciosa empresa de rescate ha contado con numerosos apoyos interinstitucionales y también de la iniciativa privada, pero siempre aplicados desde el Fideicomiso del Centro Histórico, que dirige atinadamente Inti Muñoz, con la venia de la coordinadora Ejecutiva de la Autoridad del Centro Histórico, la respetada funcionaria Alejandra Moreno Toscano. Debemos celebrar que ambos puestos han sido ratificados por la nueva administración, encabezada por Miguel Ángel Mancera.

Nombramientos pendientes y necesarios

Rafael Tovar y de Teresa ha dicho que no tiene prisa en nombrar a los titulares de diversas direcciones claves del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Se sabe que ya están en funciones los directores de varias áreas de comunicación social y será hasta enero cuando con toda tranquilidad se hagan otros nombramientos. Por lo pronto, mencionaremos dos casos de funcionarios que por justicia y experiencia merecen ser tomados en cuenta. Por un lado, nos referimos al experimentado promotor cultural Leobardo Sarabia, quien posee una envidiable trayectoria no sólo como editor y escritor, sino también al frente de instituciones culturales como el Instituto Municipal de Arte y Cultura e impulsor de la Feria del Libro de Tijuana y festivales independientes, como Interzona, además de que fue sido cónsul en San Francisco.

A Leobardo Sarabia de manera absurda se le ha impedido ser director del Centro Cultural Tijuana, una de las instancias culturales más importantes del interior del país, que dependen del CNCA.

El segundo caso es el de Pedro López, quien de manera discreta, pero muy efectiva, ha sido gerente general dos sexenios de la red de librerías Educal (la más importante del país), que han prosperado a pesar del menosprecio de la pasada administración. Bien merece la oportunidad de dirigir la distribuidora.

Noticias de la Roma

En medio de la proliferación de nuevos bares, cafés y restaurantes de nuestra querida colonia Roma, destaca el nuevo bar Capote, localizado en Álvaro Obregón, a media cuadra de Monterrey.

Los nuevos propietarios de este espacio (antes El Mellizo) han tenido la delicadeza de dar a este restaurante bar un estilo sobrio y amable. Sin embargo, lo más atractivo es que la mayoría de los socios están vinculados con el mundo de la literatura y las artes, por lo que no resultará extraño encontrarse allí con reconocidos personajes de esta alucinante e inscansable fauna noctámbula. Suerte al Capote (la referencia puede ser taurina o literaria)...

Una muy buena noticia es la reapertura de la pozolería de Teoixtla (Zacatecas casi esquina con Mérida). Se dice que este bien acreditado y tranquilo lugar fue cerrado más de un mes por una prepotente funcionaria de la delegación Cuauhtémoc... Se han abierto también varias nuevas mezcalerías.... Comprometidos vecinos están emprendiendo una muy digna pelea contra la imposición de poner taxímetros en la Roma. Creo que a nuestro nuevo jefe capitalino no le conviene avalar esa política. Feliz Año Nuevo.

de_generacion3@hotmail.com


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Bernardo Bátiz V.: Morena y el Año Nuevo

Bernardo Bátiz V.

E

n épocas no tan lejanas, cuando éramos felices aunque no fuéramos competitivos, existía la sana costumbre de desearnos unos a otros feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Hoy esa manifestación de buenos deseos se nubla ante el embate de la descomposición social, de la preocupación por el alto costo de la vida y la angustia por la inseguridad.

Arriba, entre los potentados, el objetivo no es la felicidad, sino el éxito y la ganancia, y abajo, entre el pueblo y la gente sencilla, apenas la sobrevivencia como meta exigida por la rudeza de la realidad. Y en esas difíciles circunstancias no parece oportuno desearse felicidades.

Vivimos en una economía deshumanizada y torpe, basada en el egoísmo y el espíritu de competencia, en el que algunos ganan y la mayoría pierde, y bajo un sistema político ensombrecido por violencia, autoritarismo y mentira; así, parece que desearse felicidades para el cercano porvenir es un contrasentido.

Pero no: desde abajo, como suceden los grandes cambios sociales, aparecen muchos signos de aliento a diversos niveles sociales, que hacen renacer esa virtud cardinal que tenemos marcada con fuego, que es la esperanza. Me refiero a muchas manifestaciones renovadoras, pero en especial al movimiento #YoSoy132; también a la sorpresiva y sorprendente marcha de las bases zapatistas en Chiapas, al surgimiento de una forma moderna de opinar y comunicar no sujeta al control estatal, a través de las redes sociales, y principalmente a la voluntariosa decisión de organizar un partido nuevo en 2013, con el comprometedor nombre de Movimiento Regeneración Nacional. Se trata de un movimiento que pretende ser, además, un partido político con posibilidades, a partir de 2014, de participar sin necesidad de registros ajenos en las elecciones, y esa es sin duda la buena nueva en estos tiempos canallescos.

No es una ilusión propia de estas fechas de euforia decembrina; es retomar lo mucho que sobrevivió a los esfuerzos anteriores para continuar la lucha por el cambio. Costará trabajo y sacrificio, pero es posible; será un partido que se propone ser diferente de los ya existentes y que pretende, además de llenar las formalidades complicadas exigidas por la amañada legislación electoral, conservarse como movimiento.

Sin medias tintas, Morena busca un cambio pacífico, pero radical; para ello es exigente con sus organizadores y simpatizantes, les da el honroso nombre de protagonistas del cambio, pero les exige trabajo. Es necesario que el año próximo tengan lugar 32 asambleas estatales que serán observadas con lupa por los funcionarios del Instituto Federal Electoral, que están para servir al sistema y no para facilitar la participación y la democracia.

Se exige esfuerzo, pero no hay trabajo sin fruto; el pueblo de México requiere un instrumento que rescate la esperanza. Ciertamente, los hechos repetidos en cada proceso electoral no son para animar a nadie, pero se necesita más que un fraude, más que la amenaza o la violencia para doblegar a un pueblo decidido que quiere gobernarse a sí mismo y superar los viejos vicios del sistema, que son la corrupción, la simulación y el autoritarismo.

Morena será una organización de ciudadanos que creen en los principios constitucionales y pretenden participar en política por ellos mismos; para ello el partido que está en vías de constituirse requiere de unos estatutos que en sus grandes lineamientos ya fueron aprobados, de una estructura orgánica que fue electa libremente y ya está trabajando, pero principalmente de principios.

El vicio de los viejos partidos, su error y su traición, consistió en abandonar principios y preferir moverse en el escenario político por puro pragmatismo. Para el común de los políticos, los cargos, puestos y porciones de poder son para figurar y disfrutar de ventajas y dinero. Morena no se propone, a partir de convicciones de justicia, de patriotismo, de equidad y de libertad, alcanzar el poder para emplearlo en la regeneración de la nación que está destruida por la perdida de valores y por los pésimos gobiernos que hemos tenido; se trata de regenerar, de rehacer lo destruido.

No sólo la estructura jurídica que debe corregirse; no sólo tampoco revertir las prácticas injustas en materia económica, que permiten la explotación de la gente y de la naturaleza, sino ir más allá y regenerar a fondo el sistema en su totalidad. Necesitamos leyes sencillas, fáciles de entender y justas; rehacer la economía a partir de una distribución equitativa de la riqueza, desterrar corrupción y codicia, pero principalmente buscamos restituir la vida de la nación a partir de valores superiores, defensa de la soberanía en las relaciones internacionales, responsabilidad, respeto, libertad y solidaridad en lo interno. A eso va Morena: a que México vuelva a ser un pueblo en el que todos podamos con alegría desearnos para el futuro cercano felicidad y prosperidad compartidas.

jusbbv@hotmail.com


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